Leocadia, no siempre a toda la gente le cuento mi vida, pero creo que confío en ti y por eso te la cuento, espero que no te moleste darle un poquito de tu tiempo.
Mi vida empieza un 23 de marzo de 1998, en Santa Cruz, Bolivia. Crecí junto a mi padre y mi madre. Desde que yo era pequeña, mi padre trabajaba en una empresa de preparación de soja y hasta hoy lo hace. Mi madre era secretaria y ambos no siempre estaban en casa. Karen era mi niñera y era muy maja. Esto duró hasta el 2005, en julio de ese año mi madre logró ingresar en España. Mis dos hermanos, Gabriel de 18 años, Giuliana de 12 y yo nos quedamos a vivir en casa de la madre de mi madre, mi abuela, junto con mi padre y dos de mis tías. Con el paso de los meses, una de mis tías empezó a llevarse mal con mi padre, a discutir y cosas de esas. Esto provocó que mi padre se fuera a la casa de su hermana. Ya lo veíamos poco, dos o tres veces al mes y esto continuó así durante un año. Pasado el año, mi padre conoció a una chica, muy maja ella, mientras mi madre aquí trabajaba cuidando a una señora mayor. Mi padre mantuvo una relación con ella, Roxana, que tiene dos hijas también muy majas y con las cuales nos llevamos muy bien. Paso un año o menos y mi padre comenzó otra relación, esta vez con su jefa del trabajo, Clara María, con quien vive y mantiene una buena relación hasta hoy. Clara María es muy buena pero al principio no nos llevábamos muy bien pero luego fue cambiando.
Era más o menos julio o agosto del 2010 cuando mi abuela, con la que vivíamos, se enfermó de embolia y se le paralizó medio cuerpo por segunda vez. Esta vez perdió un poco la cabeza y nos reñía y nos trataba un poco mal. Esto provocó que mi padre nos llevara a Giuliana y a mí a vivir con su hermana a La Paz, una ciudad algo alejada de Santa Cruz. Allí retomamos los estudios del tercer trimestre de ese año y nos quedamos hasta julio del 2011.
En septiembre del 2010, mi madre fue a Bolivia después de seis años de estar aquí y encontró a mi abuela en un estado de salud más o menos bueno, pero bueno, enferma. A finales de septiembre, mi madre retornaba a España y yo a La Paz, justo cuando mi abuela entró en el hospital en un estado crítico, en urgencias, con oxígeno y con todo el cuerpo paralizado y ya no podíamos hacer nada. Nos fuimos y la dejamos ahí, quedó en manos de mis otras tías. Lastimosamente, el 25 de octubre del 2010 falleció. Nosotros no pudimos verla más.
La vida siguió y mi padre nos visitaba cada tres meses en La Paz o nosotras íbamos a Santa Cruz en vacaciones. En julio del 2011 fuimos a Santa Cruz, nos quedamos en casa de mi difunta abuela con mi tía Janet. El 2 de septiembre del 2011, mi hermana y yo emprendimos un viaje camino a España y quince días después llegó también mi hermano.
Cuando llegamos, nos encontramos con la sorpresa de que hace ya tres años que mi madre tenía una pareja, Marcelo, brasileño, pero es muy majo y bueno.
Ahora vivo con ellos y mis hermanos, Giuliana y Alex, Alex es hijo de mi madre con otro hombre pero también mi padre tiene un hijo , se llama David, como mi padre, tiene 20 años y vive con su madre. Mi padre sigue viviendo en Santa Cruz con Clara María y tienen una hija de 8 años que se llama Camila.
Ahora vengo yo aquí y me siento triste, echo de menos a mis amigos, a mi padre…
Y para colmo me gusta alguien de la clase, no sé si debería decírtelo, es Jorge, confío en que no lo comentarás. Jorge es testigo de Jehová, como yo, lo veo en nuestras reuniones de nuestro salón del Reino de Jehová los miércoles y domingos. Él es majo y todo eso me ha llevado a gustar de él.
Bueno, no tengo nada más que decirte, creo que me he cansao de escribir por hoy, otro día te contaré otras cosas más.
Gracias por tu tiempo, Leocadia.
Emma