jueves, 9 de febrero de 2012

WOLFVILLE

Yo vivía allí, en Dogville, aunque el nombre no le hacía justicia, debería haber sido Wolfville. Fui testigo de todo. Y lo peor es que aquello era el mundo. Asistí a la representación y supongo que, como todos, tomé parte en ella. Pobre Grace. Aunque todos somos Grace. Y también todos somos los que abusamos de ella. Víctimas y verdugos. Es la condición humana. Quisiera pensar que yo soy distinta, que mis amigos, mi familia, lo son. Pero hoy no es día de concesiones. Hoy me gustaría no estar presente en el gran teatro. Ni siquiera soy capaz de escribir algo coherente porque no veo nada de eso a mi alrededor. Me salgo del escenario. Es vuestro turno…

domingo, 5 de febrero de 2012

Vivien



Su madre era clavadita a Vivien Leigh y su padre era la viva imagen de Clark Gable. Ambos eran tan amantes del cine que, cuando tuvieron a su primera hija la llamaron Vivien , seguros de que tendría el físico de su madre. Vivien creció entre amores de película y amores de novela, la lectura fue otra de sus grandes pasiones. Pero nunca se pareció a la protagonista de Lo que el viento se llevó. Ella, por esas malas jugadas de la genética, era bajita y regordeta y llevaba unas gafas de culo de vaso. No consiguió despertar el amor que ella imaginaba en ninguno de los hombres que pasaron por su vida y tampoco osó enamorarse de nadie. Su vida transcurrió entre salas de cine y bibliotecas, soñó la dicha tantas veces que no encontró nada que se le pareciera en la vida real.


jueves, 2 de febrero de 2012

La pregunta que le hice a Almudena Grandes



¿Tú crees que Lulú me llamará el viernes para ir a bailar tango con Malena y recorrer el atlas de su geografía humana, a pesar de los aires difíciles y de los castillos de cartón, y que no me dejará con el corazón helado sino con Inés y la alegría y que podré seguir siendo lectora de Julio Verne?

EL REGALO DE EMMA


Leocadia, no siempre a toda la gente le cuento mi vida, pero creo que confío en ti y por eso te la cuento, espero que no te moleste darle un poquito de tu tiempo.

Mi vida empieza un 23 de marzo de 1998, en Santa Cruz, Bolivia. Crecí junto a mi padre y mi madre. Desde que yo era pequeña, mi padre trabajaba en una empresa de preparación de soja y hasta hoy lo hace. Mi madre era secretaria y ambos no siempre estaban en casa. Karen era mi niñera y era muy maja. Esto duró hasta el 2005, en julio de ese año mi madre logró ingresar en España. Mis dos hermanos, Gabriel de 18 años, Giuliana de 12 y yo nos quedamos a vivir en casa de la madre de mi madre, mi abuela, junto con mi padre y dos de mis tías. Con el paso de los meses, una de mis tías empezó a llevarse mal con mi padre, a discutir y cosas de esas. Esto provocó que mi padre se fuera a la casa de su hermana. Ya lo veíamos poco, dos o tres veces al mes y esto continuó así durante un año. Pasado el año, mi padre conoció a una chica, muy maja ella, mientras mi madre aquí trabajaba cuidando a una señora mayor. Mi padre mantuvo una relación con ella, Roxana, que tiene dos hijas también muy majas y con las cuales nos llevamos muy bien. Paso un año o menos y mi padre comenzó otra relación, esta vez con su jefa del trabajo, Clara María, con quien vive y mantiene una buena relación hasta hoy. Clara María es muy buena pero al principio no nos llevábamos muy bien pero luego fue cambiando.

Era más o menos julio o agosto del 2010 cuando mi abuela, con la que vivíamos, se enfermó de embolia y se le paralizó medio cuerpo por segunda vez. Esta vez perdió un poco la cabeza y nos reñía y nos trataba un poco mal. Esto provocó que mi padre nos llevara a Giuliana y a mí a vivir con su hermana a La Paz, una ciudad algo alejada de Santa Cruz. Allí retomamos los estudios del tercer trimestre de ese año y nos quedamos hasta julio del 2011.

En septiembre del 2010, mi madre fue a Bolivia después de seis años de estar aquí y encontró a mi abuela en un estado de salud más o menos bueno, pero bueno, enferma. A finales de septiembre, mi madre retornaba a España y yo a La Paz, justo cuando mi abuela entró en el hospital en un estado crítico, en urgencias, con oxígeno y con todo el cuerpo paralizado y ya no podíamos hacer nada. Nos fuimos y la dejamos ahí, quedó en manos de mis otras tías. Lastimosamente, el 25 de octubre del 2010 falleció. Nosotros no pudimos verla más.

La vida siguió y mi padre nos visitaba cada tres meses en La Paz o nosotras íbamos a Santa Cruz en vacaciones. En julio del 2011 fuimos a Santa Cruz, nos quedamos en casa de mi difunta abuela con mi tía Janet. El 2 de septiembre del 2011, mi hermana y yo emprendimos un viaje camino a España y quince días después llegó también mi hermano.

Cuando llegamos, nos encontramos con la sorpresa de que hace ya tres años que mi madre tenía una pareja, Marcelo, brasileño, pero es muy majo y bueno.

Ahora vivo con ellos y mis hermanos, Giuliana y Alex, Alex es hijo de mi madre con otro hombre pero también mi padre tiene un hijo , se llama David, como mi padre, tiene 20 años y vive con su madre. Mi padre sigue viviendo en Santa Cruz con Clara María y tienen una hija de 8 años que se llama Camila.

Ahora vengo yo aquí y me siento triste, echo de menos a mis amigos, a mi padre…

Y para colmo me gusta alguien de la clase, no sé si debería decírtelo, es Jorge, confío en que no lo comentarás. Jorge es testigo de Jehová, como yo, lo veo en nuestras reuniones de nuestro salón del Reino de Jehová los miércoles y domingos. Él es majo y todo eso me ha llevado a gustar de él.

Bueno, no tengo nada más que decirte, creo que me he cansao de escribir por hoy, otro día te contaré otras cosas más.

Gracias por tu tiempo, Leocadia.

Emma

viernes, 27 de enero de 2012

EL PASADO



Era él. Estaba como siempre, más guapo incluso que la última vez que lo viste, y te miraba directamente a los ojos, sentado en la terraza de aquel café, con ese gesto de no haber roto un plato en su vida, como cuando estabais juntos. Te quedaste parada, sin saber qué hacer. Pasaron cinco años en un segundo por tu cabeza, pensaste salir corriendo, huir pero tus piernas estaban inmovilizadas y te quedaste allí, quieta, devolviéndole la mirada. Entonces se levantó y vino hacia ti, te dio un abrazo y fue como si el tiempo no hubiera pasado muy a pesar tuyo. Tu marido paró en ese momento su coche a vuestro lado. Tuviste que presentárselo y os despedisteis apresuradamente. “Es un amigo de la facultad”, mentiste cuando arrancó el coche.

jueves, 26 de enero de 2012

TRANSMUTACIÓN



Juan se despertó la mañana del lunes tirado en su jardín. ¿Qué es esto? Se extrañó de ver que su cuerpo estaba rodeado del caparazón de una tortuga. No puede ser. ¿Qué me ha sucedido? Entonces apareció Sandra con una sonrisa sarcástica y se plantó delante de él. Esto te pasa por cagao, por no tener las agallas para acabar con lo que empiezas: que ibas a terminar la novela para el concurso; que ibas a ganar el premio; que si no lo conseguías, al menos tendrías tu primera novela terminada. ¡Mira en lo que te has convertido! ¡Pero, cariño, si ya me falta poco, si la tengo casi! Sácame de aquí y verás. No puedo sacarte, Juan, yo no tengo nada que ver en esto. Se fue dejándole un cuenco lleno de grillos, lombrices y unas hierbas silvestres. Buen provecho, cielo.

miércoles, 18 de enero de 2012

JUGANDO CON EL DESTINO



De vuelta en la ciudad, Leocadia trazó un plan que le daría un giro a su destino. Sabía de la imposibilidad de tener una conversación cara a cara con los gerifaltes que con solo mover un dedo cambiarían su posición en el gran tablero de ajedrez de profesores de la Comunidad. No tuvo más remedio que recurrir de nuevo a su ingenio. El lunes a primera hora se puso a hacer guardia en la puerta de la Secretaría Provincial de Educación. Estuvo anotando en un cuaderno las entradas y salidas de los más altos responsables. Eligió intuitivamente un blanco: un hombre joven con el cargo recién estrenado; se dedicó a seguir sus pasos y a indagar detalles sobre su vida. Pronto lo tuvo en sus manos. Le envió una carta que contenía unas fotos comprometedoras con una joven de pelo largo y lacio del color del azabache y unos increíbles ojazos azules. Iban acompañadas de una nota escueta:
A tu encantadora esposa le gustaría ver estas preciosas fotos (te felicito, tienes un gusto exquisito para elegir a tus secretarias). Si quieres evitarlo, llama al 696 43 83 13.
En 48 horas, Leocadia entraba por la puerta de un flamante Instituto a escasos 15 minutos de su casa.